sábado, 13 de abril de 2013

¿De qué hablamos cuando hablamos de metrópolis?


 
¿De qué hablamos cuando hablamos de metrópolis?[1]

Jesus Tamayo

Maestro en Desarrollo Urbano

Ex Director General de Desarrollo Urbano y Regional. SEDESOL 1972-1976

 

Urbanización. Sabemos que de tiempo atrás casi todas las concentraciones humanas que llamamos ciudades crecen en número y en extensión. Los especialistas llaman urbanización a este proceso demográfico.

Ciudades millonarias. Ya es menos conocido el que tal proceso, en el siglo XIX hizo nacer ciudades millonarias; es decir, ciudades cuya población superaba el millón de habitantes. Ya en 1810 (año significativo para nosotros) la vieja ciudad de Londres fue la primera en alcanzar el millón de habitantes. Pronto le siguieron Paris en 1853 y Viena en 1870; en América, Nueva York logró lo mismo en 1857. Al inicio del Siglo XX, 12 ciudades ya eran millonarias. Al inicio de este siglo, éstas se cuentan ya por cientos.

Metrópolis. Para identificar a esta nueva generación de grandes ciudades, los especialistas les llamaron Metrópolis, un término de sonoridades griegas, ciudades madre.

Retos urbanos y metropolitanos. Las grandes ciudades, las metrópolis, amplificaron los retos que de suyo enfrenta cualquier concentración humana; problemas que llamamos urbanos y que en su nueva escala llamamos problemas metropolitanos.

Crecientes poblaciones requerirán en de un volumen también creciente de alimentos que se producirán en sus territorios periféricos;  mayores poblaciones requerirán que mayores volúmenes de agua y alimentos  se traigan a la ciudad, casi siempre  de más lejos.

Mayores ciudades también requerirán de nuevas y mejores formas o técnicas de gobierno y administración urbanas, Ya en el año 350 antes de nuestra era, el gran Aristóteles decía que difícilmente una ciudad populosa podría estar bien gobernada. Las ciudades han seguido creciendo, las técnicas de gobierno y administración han quizá mejorado y ciudades y muchas metrópolis han seguido creciendo.

El problema metropolitano. Poco después de haber nacido, las ciudades millonarias dejaron ver otro gran reto o problema a resolver, derivado de su crecimiento físico o territorial. En forma casi inevitable, su crecimiento las había obligado a extenderse por sobre jurisdicciones vecinas.

La necesaria coordinación. Así, la aparición de las metrópolis pronto trajo aparejado un hecho que se repetiría por todo el orbe. La gran  ciudad, millonaria o no, tendería pronto a convertirse en una ciudad multi-jurisdiccional Este nuevo tipo de ciudad es aquella que,  en la práctica, está gobernada y administrada por autoridades varias, tantas como jurisdicciones hubiera alcanzado en su crecimiento. Y como diversas autoridades significaban entonces, y significan hoy, diversidad de criterios, de objetivos y de intereses, éstos deben conciliarse vía la coordinación y la concertación, en este caso, inter-gubernamental.

El ejemplo londinense. Y como toda concertación supone en algún grado supeditar la voluntad de unos a los intereses de otros , esta  coordinación nunca fue fácil y exitosa y pronto se convirtió en  pesadilla, Así, se explica que en fecha tan temprana como 1829, las autoridades del Londres millonario crearan un primer cuerpo de policía metropolitano que sustituyó a los cuerpos locales y debió haber sido exitoso porque a poco fue creada una primera oficina de obras metropolitanas (Metropolitan Board Works. 1855).

Asi se fue consolidando la idea que la dispersión de voluntades y sus inconvenientes  (ineficiencia) podrían corregirse con la creación de autoridades unitarias o coordinadoras. Y en 1888, la metrópoli londinense vio nacer el primer gobierno urbano unitario: el London County Council (LCC), antecedente del conocido Greater London Council, nacido en 1964 (abolido en 1988 por el gobierno conservador de Margaret Tatcher y después  recuperado por los gobiernos laboristas).  El gobierno unitario londinense ha sido un paradigma para el creciente numero de ciudades millonarias que han aparecido en el globo a lo largo de los siglos xix y xx.

A la fecha, buena parte de las ciudades multi-jurisdiccionales, millonarias o no, cuentan con administraciones o gobiernos, si no totalmente unitarios a la manera londinense, si con autoridades supra municipales o cuentan con modelos alternos que les permiten enfrentar la ineficiencia derivada de la multi-jurisdiccionalidad.  

Nuestro caso. En el siglo pasado, terminada la guerra civil, nuestro país se introdujo e una etapa de acelerada urbanización, es decir, vio crecer sus ciudades en número y extensión.

A principios de los años setenta, Luis Unikel,[2] analizando el proceso de urbanización mexicano, encontró que por esos años México ya contaba con varias ciudades millonarias y con 12 ciudades multi-jurisdiccionales a las que llamó “ciudades de huevo tipo” y a cuya envolvente municipal llamó zona metropolitanas, a semejanza de las áreas metropolitanas (ciudad + área de influencia) que el censo estadounidense había definido desde principios de siglo.

Een la primera década se este siglo, en un trabajo inter-institucional (SEDESOL, CONAPO e INEGI) con información del censo de 2000, en el sistema urbano nacional identificaron 55 zoas metropolitanas, conjuntos ciudad + área de influencia, ciudades multi-jurisdiccionales casi todas ellas. Las mismas tres dependencias federales con datos del Conteo 2005, en 2006 repitieron y perfeccionaron el ejercicio encontrado que las zonas metropolitanas ya contenían a 56 principales ciudades de nuestro sistema urbano.

Hasta ayer, estábamos por conocer los resultados de una nueva evaluación similar, esta vez con información del censo de 2010.   La nota de ustedes informa que SEGOB (?) INEGI y CONAPO reportan hoy 59 zonas metropolitanas donde habitan 63.8 millones de habitantes (es decir, que casi dos de cada tres mexicanos habitamos ya en ciudades multi jurisdiccionales. También se apunta que sólo 11 de las ciudades mexicanas son propiamente metrópolis (mayores de un millón de habitantes)

Este es el actual panorama urbano del país. Casi dos tercios de él ya es metropolitano y exige la inteligente coordinación inter gubernamental de sus autoridades. Nada fácil en un marco político de aversión casi endémica a la asociación y coordinación inter municipal (Cabrero[3]). JT



[1] El titulo de esta nota que no podría expresar con mayor precisión la intención del autor, está tomado de Haruki Murakani, (“De qué hablo cuando hablo de correr”)  y de Raymond Carver (“De qué hablamos cuando hablamos de amor”) de quien Murakani lo tomo prestado.  
[2] Ingeniero mexicano, maestro  y promotor de el estudio del proceso de la urbanización de nuestro país. Su trabajo más conocido es “El Desarrollo Urbano de México. Diagnóstico y Perspectivas” , México, El Colegio de México, 1976 ”
[3] Cebrero Enrique y David Arellano, (coords.,) “Los gobiernos municipales a debate” México, CIDE 2011..